CUANDO TU CABEZA NO PARA

Puede que sientas que tu mente va demasiado rápido. Que estás constantemente pensando, dándole vueltas a todo, anticipando lo que puede pasar o intentando tenerlo todo bajo control. Y aunque intentes parar, distraerte o descansar… no lo consigues del todo. Es como si tu cuerpo y tu cabeza estuvieran siempre en alerta.

A veces la ansiedad no se ve desde fuera, pero se siente mucho por dentro: tensión, cansancio, dificultad para desconectar o esa sensación de estar desbordado/a sin saber muy bien por qué. Incluso cuando aparentemente “todo está bien”, tú sigues sintiendo esa inquietud que no termina de apagarse.

Con el tiempo, vivir así puede hacer que acabes agotado/a. Que disfrutes menos de las cosas, que te cueste estar presente o que sientas que nunca terminas de descansar de verdad. Y muchas veces, sin darte cuenta, acabas acostumbrándote a vivir en ese estado constante de tensión.

¿Y si pudieras empezar a sentirte diferente?

En terapia trabajaremos para que puedas entender qué está manteniendo esa sensación, aprender a bajar ese nivel de activación y encontrar formas más amables de relacionarte con lo que te pasa.

Poco a poco, podrás empezar a sentir más calma, entender mejor tus necesidades y dejar de vivir con la sensación de estar sobreviviendo todo el tiempo.

No se trata de dejar de sentir, sino de que eso que sientes deje de desbordarte